viernes, 15 de julio de 2016

SKYRIM (Homenaje)

Capítulo 2: Caminos




-Eneas despierta, es hora de levantarse – Me despierta Dan moviéndome bruscamente.

- Lo siento Dan, no he podido dormir bien – Le digo mientras me incorporaba en la cama.

- Sí, lo sé y por eso mismo debes salir conocer un poco la aldea, Trata de hablar con los vecinos, socializa para que te distraigas y no te obsesiones con lo que te ha ocurrido de ayer. – le Dijo colocando cara de preocupación. 

- No tengo ánimos de nada pero tienes razón. Saldré y conoceré un poco, espera, ¿cómo se llama esta aldea?- Preguntó ya que no había pensado en ello. 

- Jajajaja, es cierto que eres nuevo en est aparte de Skyrim, pues ahora mismo te encuentras en “Cauce Boscoso” somos una pequeña aldea de leñadores que pertenece a la comarca de Carrera Blanca, allí se encuentra el establecimiento del Jarl, el que mueve todo; mejor digámosle, el Jefe. Si tienes pensado una clase de venganza por la muerte de tu amigo, deberías comenzar en Carrera Blanca, podrías encontrar la ayuda o el equipo necesario para emprender el viaje que piensas hacer- Me responde Dan, no sonaba muy seguro de creer que lo mío era una buena idea, como que si supiera algo que yo no.

- Muchas gracias Dan, prometo que te pagaré todo lo que has hecho por mí, nunca lo olvidaré – Le dije sinceramente, pues estaba muy agradecido.

- Déjate de eso chaval, no pasa nada, me complace ayudar extranjeros como tú – Dice Dan con confianza y con un ensayo de sonrisa, aunque sabía que yo no estaba para alegría.

De nuevo muchas gracias. Creo que es hora de partir, primero echaré un vistazo a la aldea y luego emprenderé el viaje a Carrera Blanca.

- Que la suerte esté de tu parte Eneas, sabes que siempre puedes venir si necesitas ayuda, o puedes quedarte aquí si quieres, podría usar un par de manos fuertes como las tuyas- Al terminar de hablar con Dan, Yarith junto con Boris entran por la puerta y al darse cuenta de que estaba a punto de irme cada uno de ellos se despidió y después de unos segundos de agradecimiento y de palabras de aliento me dispuse a seguir el viaje.

Al salir de la casa de Dan, miré hacia atrás y supe que nunca olvidaría a esa familia. Comencé mi trayecto por la aldea donde conocí a varias personas, Sven un bardo que se hacía cargo de la posada de la aldea, Alvor el herrero del pueblo y conocí por último a Hod y Gerdur, los dueños del aserradero. Después de varias horas recorriendo la aldea me dispuse seguir mi camino a Carrera Blanca por lo que se me ocurrió preguntarle a Sven el camino que me llevaría a la comarca, me dijo que siguiera el único camino en dirección al norte, le agradecí y con un hacha que me regaló Alvor para mi seguridad, emprendí el viaje, no si antes pasar varias horas ayudándole. 

Estaba atardeciendo pero no me preocupaba, mientras más me metía en lleno en el camino, me parecía más seguro, sobre todo por la presencia de soldados imperiales, por lo que me imaginé que era producto del dragón que atacó el día de ayer, sin darle tantas vueltas al asunto, seguí el paso sin salirme del camino como me lo había dicho Sven. Después de una hora de una larga caminata vi a los lejos lo que pareció ser una pequeña granja, me pareció perfecto, necesitaba restablecer mis recursos ya que se estaba agotando el agua y la comida, por lo que sería un lugar adecuado para conseguir lo necesario.

Luego de unos minutos llegué a la granja, noté que parecía estar deshabitada, no había nadie por los alrededores, por lo que supuse que se debía a que la noche ya estaba cayendo, pero al acercarme sigilosamente a la única casa que había fijarme vi algo sospechoso, la puerta estaba abierta, “si no hay nadie afuera, ¿por qué la puerta está abierta?” fue lo primero que se me vino a la mente, lentamente me acercaba cada vez más y al llegar a una ventana pude observar y lo primero en lo que posé mis ojos fue en tres cadáveres quienes tenían aspectos de haber sido asesinados brutalmente con una espada, al ver semejante acto de salvajismo retrocedí varios paso sin quitar la mirada en la ventana, al estar un poco lejos de aquella casa, corrí sin dudarlo por un segundo, volví al camino y sólo podía pensar en aquellas personas que fueron asesinadas, “¿qué habrán hecho para merecer una muerte de esa manera?”.

Seguí por el camino y me comenzaba a preguntar qué tan lejos estaba Carrera Blanca, pude notar que durante unos minutos no vi a ninguna persona que estuviera en el mismo camino, hace unas horas atrás veía toda clase de viajeros, pero ahora, no veo a ningún alma. Al principio no le daba importancia pero luego de unos minutos la noche se hacía cada vez más siniestra y sin nadie por ahí lo hacía mucho más siniestro. Comencé a escuchar toda clase de animales, sobre todo lobos, me preguntaba si estaban cerca del camino y vaya que fue un error, el miedo comenzó a cubrir todo mi cuerpo, me imaginaba toda tipo de cosas, de un lobo que esperaba el momento oportuno para atacarme, a un dragón acechando los cielos, pero rechace toda clase de temor y comenzaba a tranquilizarme, mientras seguía caminando vi a lo lejos unos viajeros, por lo que me tranquilizó un poco, tal vez ver a unas almas en aquella noche siniestra era como una clase de luz al final del túnel. Cada vez más me acercaba a los viajeros pero pude notar algo extraño, uno de ellos tenía un equipamiento que se me hacía conocido, “Espera, ¿esa forma de vestir es la misma de los rebeldes que ejecutaron aquellos soldados imperiales?”, comencé a sudar y un temblor se apoderó de mí. Cuando ya estaba al lado de ellos pasando normalmente, uno de ellos se fijó en mí, lo pude notar por reojo y comenzaba a preocuparme, “por favor, solo sigue tu camino, solo sigue tu camino” me repetía varias veces. Pero luego de unos metros de distancia aquel rebelde o lo que sea dejo de mirarme y siguió su camino. 

“Que susto tras otro y ahora esos tipos” me dije a mí mismo, pero luego de un segundo unos bandidos salieron de la oscuridad y sin ningún aviso me rodearon, eran cuatro, cada uno cubría un extremo en caso de que quisiera correr, no podía pensar en nada, sólo me quede helado.

- Oye extranjero, suelta esa hacha que tienes, al menos que quieras morir – Dijo con voz áspera y siniestra uno de los bandidos.

- Tranquilo amigo, no soy un enemigo, solo soy un viajero eso es todo— Le dije tratando de mantener contacto visual con todos, apretando aún más el hacha en mi mano y tratando de no quedar expuesto en ningún momento a un ataque sorpresa.

- Cállate, sólo yo tengo el poder de palabra, tú solo harás lo que yo diga – los otros bandidos rieron – Y lo que quiero que hagas es que lentamente arrojes esa hacha hacia mí – Me dijo mientras apuntaba su espada a mi estomago. Sin repudiar hice lo que me ordenó y lancé el hacha en su dirección con mucho cuidado, no quería morir.

- Ok, ahora quiero que me des todo lo que tengas y espero que tengas cosas buenas o terminaremos llevándonos tu vida – Al escuchar esas palabras supe que se terminarían llevando mi vida, por lo que el miedo se apoderó nuevamente de mí, no sabía qué hacer, no tenía entrenamiento en batalla, no sabía pelear, sólo soy un campesino que quiso abandonar su hogar para conocer nuevas tierras y comenzaba a arrepentirme, debí seguir mi instinto primario de morir peleando, ahora moriría a merced de unos desalmados.

- ¿Qué esperas extranjero? – Me dijo mientras se acercaba con la espada en alto.

- Tranquilo, tranquilo. Sólo que hay un problema, no tengo nada de valor conmigo, tú te podrás dar cuenta, vengo de lejos y soy pobre, ¿cómo piensas que tenga cosas de valor? – Trataba de hacerle caer en razón, pero los ladrones y asesinos no son famosos precisamente por ser gente razonable.

- Eso no es mi problema, tu primer error fue entrar a esta parte de Skyrim, si no tienes nada contigo entonces me temo que te mataremos, luego de una pequeña pausa en la que mi corazón latía fuertemente. ¡Muchachos, matenlo! – El pánico una vez más se apoderó de mí y sin ninguna oportunidad de escapar solo pude esperar mi muerte, cerré mis ojos esperando la espada que terminaría con mi vida. “Esto es todo, hasta aquí llegó mi aventura” mientras tenía los ojos cerrados escuché un grito de dolor y por reflejo grite yo también, pero fui abriendo los ojos, un hombre había apuñalado por la espalda a uno de los bandidos. habían tres hombres más por detrás de aquel que me había salvado y en un instante estaba apreciando una sangrienta batalla. Quede anonadado por lo que estaba viendo, no podía mover ningún músculo de mi cuerpo. Después de un largo minuto, aquel hombre que me había salvado junto con los tres había acabado con todos los bandidos.

- Hola extranjero, ¿me recuerdas? – Me dijo mientras se guardaba la espada.

- Tú eres el viajero que fijó su mirada en mí, ¿cierto? – Dije sorprendido.

- Así es, antes de que te viéramos mis compañeros y yo, sabíamos que habían unos bandidos por estos caminos y al instante supe que no ibas a poder defenderte de ellos – Una pequeña sonrisa salió de su cara.

- Vaya, muchas gracias, ¿pero por qué ayudarme? – Pregunté confundido.

- Es obvio de que eres nuevo de Skyrim, podría decir que ni llevas una semana en estas tierras, entonces imaginé que sería malo que un viajero muera sin primero conocer las maravillas de Skyrim – suelta una carcajada.

- Pues sí, tienes razón, de todas maneras muchas gracias. ¿Puedo preguntar algo? – Le dije un poco asustado, aliviado y confundido.

- Claro, dime – me dijo como entusiasmado por mi curiosidad.

- ¿Eres un soldado que pertenece a los de “Capa de la Tormenta”?– Esperaba nohaber cruzado ninguna línea con mi pregunta pero en ese momento yo era un manojo de nervios y no podía pensar con claridad. 

- Sí, ¿cómo lo supiste? – Y su sonrisa se expandió casi de oreja a oreja.

- Unos soldados imperiales me capturaron a mí y mi amigo, con unos de los tuyos— hice una pausa respetuosa antes de continuar— y pude reconocerte por tu vestuario, aunque no entiendo por qué tus amigos no van vestidos iguales.

- Ellos no pertenecen al grupo pero pronto lo harán, volviendo al tema, ¿uno de esos bandidos de casualidad se llamaba Ulfric? – al final de su frase al pronunciar las palabras del nombre, las silabas se deslizaron de su boca con preocupación. 

- Así es, creo que era importante— me detuve de nuevo, lo que tenía que decirle era muy delicado— porque tenían prisa en ejecutarlo. 

Abrió los ojos y trago grueso, se dio la vuelta mirando el suelo, como pensando profundamente, tratando de figurar algo y dijó— Es el líder de los Capa de la Tormenta, me gustaría que me contase más, ¿a dónde te diriges?

- Me dirijo hacia Carrera Blanca necesito encontrar alguna información sobre unas cosas – Le dije pero en mi mente repasaba bien mi plan de acción que había probado ser un desastre desde que dejé la tranquilidad de mi casa.

- Está bien, nosotros te ayudaremos a llegar, entrarás solo, si unos de los imperiales me ven me matarán sin dudarlo, pero te ayudaremos a llegar lo más cerca, estos caminos son muy peligrosos— me dijo y me pareció extraño que pasara del tema del líder de su banda.

- ¿Seguro? Muchas gracias— Le dije, no quería hacer muchas preguntas si querían ayudarme era lo mejor que me podrá pasar teniendo en cuenta que los anteriores me encontré en el camino me querían extorsionar y asesinar.

- Sí, pero cuando llegues y puedas establecerte bien, reúnete conmigo en la “Cuenca del Viejo Lugubre”, sólo tienes que caminar hacia el este desde Carrera Blanca y si puedes viaja con comerciantes para que estés más seguro, ¿está bien? – Me dijo y parecía real su preocupación, era una persona muy amable y por lo que vi con excelentes habilidades para la lucha.

- Me has salvado, por lo menos si puedo servirte en algo te ayudaré en lo que pueda– Luego pensé en que podría yo ayudarle un humilde campesino, pero igual tenía que ofrecerle m ayuda mi código moral me obligaba.

- Bien, entonces vamos, próximo destino Carrera Blanca y por cierto me llamo Jhon- Me dijo tendiéndome su mano. 

- Yo me llamo Eneas, pues nada, hacia Carrera Blanca- Le dije y emprendimos el camino, esta vez un poco más a salvo y mejor compañía.

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